Cada encargo de Tampison sigue una secuencia fija que empieza en la piel y termina en el remache. No hay atajos: si una etapa se salta, el borde se nota, la costura cede o el latón queda flojo. Aquí está el recorrido completo, con lo que ocurre en cada tramo y lo que conviene tener claro antes de empezar.
Se revisa una piel coñac de curtido vegetal, de densidad media-alta, y se comprueba la veta y cómo responde al doblarla. Las zonas con cicatrices se descartan para las partes que quedan a la vista. De esta elección depende el peso final de la pieza y su comportamiento con el roce diario.
El trazo se hace con plantilla de cartón y cuchilla de zapatero, respetando la dirección natural de la fibra. Después se rebaja el canto con chaveta y se humedece ligeramente la piel para que la costura posterior asiente sin marcar. Un corte en serie dejaría el borde irregular, así que cada pieza se corta por separado.
La puntada se da a mano, con hilo encerado del mismo tono que la piel, sin prisa y con tensión regular. Es la etapa que más tiempo consume y la que sostiene la pieza cuando la tela de la cortina tira o cuando la alfombrilla se dobla al guardarla. Aquí no se acelera.
Los remaches de latón envejecido se colocan con golpe seco sobre yunque, ajustando la presión para que la cabeza quede limpia y firme. El agujero se perfora con punzón del diámetro exacto: si queda grande, el remache baila; si queda pequeño, el cuero se arruga alrededor. El metal se oscurecerá con el tiempo y formará su propia pátina.
El proceso se documenta con fotografías de detalle: borde, revés y pátina inicial. La instalación en cortina o alfombra se explica paso a paso, con medidas de referencia y cuidado del tejido al sujetar. No se prometen plazos ni resultados más allá de lo que la piel y el latón permiten.
Cada encargo sigue la misma secuencia de decisiones materiales, sin saltarse pasos ni prometer más de lo que la piel y el latón permiten.
Escuchamos para qué espacio es la pieza, qué tejido va a sujetar y cuánta tensión debe aguantar. Con eso revisamos la piel curtida disponible y elegimos un lado de densidad media-alta, mirando veta y comportamiento al doblar antes de cortar nada.
La plantilla se traza según la medida acordada y el corte sigue la dirección natural de la fibra, con cuchilla de zapatero. El canto se rebaja, se humedece apenas y se cose con hilo encerado a puntada regular, sin acelerar el ritmo para no deformar el borde.
Los remaches de latón envejecido se colocan sobre yunque con golpe seco, ajustando la presión hasta que la cabeza queda limpia y firme. Antes de embalar documentamos borde, revés y pátina inicial, y explicamos cómo montar la pieza en cortina o alfombra.
Si prefieres ver primero el resultado en piezas reales, revisa los recursos del taller o escríbenos por contacto para plantear tu caso.