Por qué existe Tampison
Trabajamos la piel curtida porque es un material que admite corrección y no engaña: si el corte está mal, se nota; si la costura cede, se nota antes. Cada pieza que sale del taller nace de esa exigencia, no de un catálogo cerrado.
Elegimos la piel por su densidad y su veta, no por lo que cuesta el metro. El latón se deja envejecer al aire, sin barnices que disimulen su evolución, y las líneas se mantienen limpias porque cada elemento cumple una función concreta: sujetar una cortina, fijar una alfombra, mantener una forma en el uso diario. La costura se hace a mano con hilo encerado y se remata con un nudo que no se suelta; el remache se asienta con golpe seco y se comprueba con la yema del dedo antes de dar la pieza por terminada.
Lo que buscamos es sencillo de decir y difícil de conseguir: que el objeto envejezca bien. La pátina se acepta como parte del resultado, no como un defecto que haya que esconder. El latón se oscurece, la piel se flexibiliza, el conjunto gana carácter con los años. Quien elige una pieza de Tampison no compra un acabado nuevo para siempre, sino un material que mejora con el trato.
Puedes ver cómo aplicamos estos criterios en cada encargo escribiendo a info@tampisonpartnership.com o consultando el taller en Villa Madariaga, Municipio de Posadas, Provincia de Misiones, 3301, Argentina.